“Vamos, pues, a instituir una escuela del servicio divino” (Regla de
San Benito). Un monasterio no son piedras, son
almas; pero qué duda cabe, que las estructuras y el espacio físico son medios
muy convenientes y necesarios para poder desarrollar la vida contemplativa que
implica la “fuga mundi” o abandono
del siglo, en una sociedad que no solo, no reconoce los derechos de Dios en la
misma, sino que llega al absurdo de
atribuirle todos los males presentes, desembocando en la proclamación de su
inexistencia. Esto lo señaló con toda
claridad el santo papa Pio X en su encíclica programática “E Supremi
Apostolatus”: “En verdad, con semejante osadía,
con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la
piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y
obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre.
Por el contrario -esta es la señal propia del Anticristo según el mismo
Apóstol, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios,
exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal
punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios
tiene-, tras el rechazo de Su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo
visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentará en el
templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios Efectivamente, nadie en su sano
juicio puede dudar de cuál es la batalla que está librando la humanidad contra
Dios”.
Al querer establecer esta escuela al
servicio divino deseamos vivir “mostrando” al mundo en lo escondido de la
morada, que Dios es Suma Bondad, Sumo Bien y que la vida contemplativa es un
testimonio auténtico de su presencia en el mundo. Éste camino no se
puede emprender sino por un comienzo estrecho:
Una fundación
Un “nuevo inicio” con
el apoyo de varios laicos, oblatos benedictinos y sacerdotes; sobre todo por
parte del párroco y del obispo del lugar. Con un terreno solitario propicio
para una comunidad pequeña, pobre y rural.
“Al hacerlo, esperamos no
establecer nada que sea áspero o penoso. Pero si, por una razón de equidad,
para corregir los vicios o para conservar la caridad, se dispone algo más
estricto, no huyas enseguida aterrado del camino de la salvación, porque éste
no se puede emprender sino por un comienzo estrecho” (Regla).
Benedictina
Teniendo como patrono a San Benito, abad. Viviendo
conforme a su “Santa Regla” que tanta gloria a dado a la sociedad fundada por
Cristo, con numerosos santos y varios doctores de la Iglesia. Siguiendo los consejos que el Patriarca da a
sus monjes, entre los que destacan: El silencio, sabiendo que "si hablas
mucho no evitarás el pecado" (Pr X, 19). La recitación sálmica, sin
supresiones ni modificaciones; con el oficio gregoriano editado por la Abadía de San Pedro de Solesmes. “Nada, pues, se anteponga a la Obra de
Dios. Ofrezcamos, entonces, alabanzas a nuestro Creador "por los juicios
de su justicia" (Sal CXVIII, 62 y 64) en estos tiempos, esto es, en
Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas, y levantémonos por la
noche para darle gracias” (Regla). Entregándose
diariamente a la reparación y cumpliendo el mandato de “darse frecuentemente a
la oración” (Regla).
Tradicional
“Los hombres grandes son aquellos que saben
conservar, en una sociedad intangible, la herencia de la tradición” Juan Vázquez de Mella.
“A cada época la salva un
pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales”. G.K. Chesterton
"La
Iglesia con su enseñanza, su vida, su culto, conserva y transmite a todas las
edades lo que es y lo que cree". "Las palabras de los santos Padres
atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la
práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora" (Dei Verbum, 8). Conociendo
la importancia de la Tradición en la historia de la Iglesia, deseamos vivir
alimentados de su espiritualidad y de su sabiduría tal como ha sido propuesta por
el Magisterio pontificio, lo mismo puede ser aplicado a las Santas Escrituras. “Quod semper, quod ubique, quod ab omnibus:
sólo y todo cuanto fue creído siempre, por todos y en todas partes” (San Vicente de Lerins). Tanto en teología como en filosofía, el maestro
no puede ser sino el patrono de las escuelas católicas: Santo Tomás de Aquino.
La filosofía realista como base para guardar una sana inteligencia de la fe,
que es la adhesión del intelecto a la Verdad revelada.
"Ens et verum convertuntur" decían los antiguos: el ser y la verdad
son recíprocos, todo ser es verdadero, todo verdadero es ser; es decir, la
Verdad no es sino la Realidad, res
= cosa, realis = de la
cosa, realitas = lo que hace las cosas. Su realización en la
vida monástica, la recibimos de los antiguos monasterios hispánicos,
manteniendo su espíritu y en la medida de lo posible (si no lo prohíbe el
Derecho Canónico) sus usos y costumbres. Esto puede parecer irrealizable en
nuestra época, pero hay testimonios en la actualidad que nos confirman nuestro
propósito. Un modelo a seguir es la Abadía Sainte Madeleine du Barroux, fundada
en 1970 por Dom Gerard Calvet, osb. “En los años turbulentos del posconcilio, deseaba únicamente seguir con
su vida monástica sin tener que someterse a aquellos “experimentos” de
renovación doctrinal o litúrgica que le parecían muy pobres frente a la riqueza
«antigua y siempre nueva» de la tradición: oración, silencio, trabajo manual,
funciones en latín, liturgia tradicional”. (30 Giorni:
“No somos más grandes que nuestros padres” entrevista a Dom Louis-Marie, abad
de Sainte-Madeleine). “¿Acerca
de su monasterio, qué es lo que lo distingue de otros conventos? La forma
tradicional de la liturgia y los usos monásticos, pero otros monasterios la usan
como nosotros; Hay también, sobre todo algunas características de nuestra
historia. Una tradición monástica que nos une a la nueva Fundación de vida
monástica por el padre Muard en 1850 la Pierre-Qui-Vire, Dom Romain
Banquet fundó Saint Benoit de En Calcat,
luego Dom Gerard Calvet, monje de esta familia monástica que fundó nuestra
comunidad, él solo en Bedoin en 1970”. (Padre Cyril, osb. Monje
del monasterio de le Barroux, en Provenza). http://www.barroux.org/
“Y el más tradicionalista no es el que sólo
conserva, sino el que, además de conservar, corrige, el que añade y acrecienta” (Vázquez de Mella).
España
“¡Excelsos destinos los de España en la historia, señores! Dios quiso
probarla con el hierro y el fuego de la invasión sarracena; ocho siglos fue el
baluarte cuya resistencia salvó la cristiandad de Europa; y Dios premió el
esfuerzo gigante dando a nuestro pueblo un alma recia, fortalecida en la lucha,
fundida en el troquel de un ideal único, con el temple que da al espíritu el
sobrenaturalismo cristiano profesado como ley de la vida y de la historia
patria” (Apología de la Hispanidad, Card. Isidro
Gomá). España tiene una larga historia
de mártires y santos que han informado la mente y la piedad de su pueblo con
todas sus posibles deficiencias históricas y culturales. Al igual que durante
el cisma luterano y el Concilio de Trento, España entendida como Hispanidad,
más allá de la Península (Las Españas), debe ser hoy gracias a su culto y la piedad
popular, una defensora y evangelizadora de la verdadera fe en el mundo de hoy.
Un monasterio puede ser un medio adecuado para lograrlo. “Nos exhortamos con todo calor a los
superiores de estas Ordenes contemplativas a que introduzcan su austera forma
de vida en las Misiones, fundando allí cenobios, de igual manera debéis
vosotros, venerables hermanos y amados hijos, acosarlos con ruegos a que lo
lleven a efecto, ya que estos religiosos de vida solitaria os acarrearán
indecibles gracias del cielo para vosotros y para vuestros trabajos” (Encl. Rerum Ecclesiae de S.S. Pio
XI).
Vocación
Una característica muy nítida de una verdadera vocación
monástica: la generosidad en la decisión. Es un toque inconfundible. Cuando
falta, cuando uno está revolviendo indefinidamente “si a lo mejor tal vez
podría ser que un día si resulta que”, cuando se queda uno a la espera de un
angelito que le aparezca para decirle “tú ven acá”, entonces de seguro se
aplica la palabra evangélica: “nadie
que ponga la mano al arado y mire hacia atrás
es apto para el reino de Dios” (Lc
IX,62). Regla : “Dígasele: He aquí la ley bajo la cual quieres militar. Si puedes observarla, entra; pero si no puedes, vete
libremente”.
UIOGD
Alabado sea El Señor en ustedes, Dios les bendiga por ser santos.
ResponderEliminarEdgar Tellez B.
Bogota, D.C. Colombia
Seas siempre alabado Creador Nuestro.
ResponderEliminarSeas siempre alabado Creador Nuestro.
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