sábado, 2 de abril de 2016

Sobre la Vocación al estado Religioso




Ya que en esta Conferencia se ha de tratar de la Vocación al estado Religioso, a instancia mía; y por condescendencia nuestra, permitidme, Padre nuestro, proponer las dudas que me ocurren sobre el asunto, ocasionadas de lo que ha pasado por mí antes de tomar el Santo Hábito.
M. Creo que nada os aproveche ahora el salir de semejantes
Dudas: pero al fin no quiero dexaros descontento y preguntad pues, lo que quisiereis.
¿Qué cosa es lo que se llama Vocación?
M. Es un exterior, ó interior llamamiento, y tal vez ambos juntos, que se sirve Dios hacer a algún sujeto, inclinándole, ó manifestándole, que tome algún estado, para asegurar mejor su salvación ; ó para los fines que su Majestad sabe. A los Apóstoles les llamó expresamente el Salvador; á .la Magdalena, y otros solo interiormente les llamó ; y así lo hace en todos tiempos según su voluntad.
D. ¿Pero por qué no se dice , que unos tengan vocación de casarse , otros de ser soldados , ni de tomar otros modos de vivir ; y solo de los que quieren entrar en Religión, se dice , si tienen , ó no tienen verdadera vocación?
Algunas veces sí lo he oído de los que quieren ser Sacerdotes, pero pocas.
M. Verdad es, que asi se dice , y pasa; pero no porque
Dios nos llama á otros estados , sino porque como no son estados
destinados a adquirir la perfección de la virtud, ó a asegurar mejor la salvación , no se presume vocación de Dios para ellos , como para ser Religioso , ó Sacerdote. Siendo, pues, bueno el estado en sí mismo , no hay duda , que puede haber para él verdadera vocación de Dios. Al hijo
del Santo viejo Tobías expresamente le mandó el Arcángel San Rafael , que pidiese a Sara por muger, y le dixo : Oportet te eam ampere conjugem. Saúl fue también llamado de Dios por medio del Profeta Samuel á ser Rey; y David lo fue por el mismo Profeta. Y habéis dé saber, que la vocación de Dios no siempre asegura la salvación; porque ésta depende del constante cumplimiento de las obligaciones del estado á que Dios llama: y así Saúl fue reprobado; y Judas, elegido por el Salvador, para ser Apóstol, se precipitó por su malicia, y por sus sacrílegas manos se ahorcó. Sucede en estas vocaciones lo mismo, que en la vocación á la conversión del pecado, y  la gracia; el que está en pecado mortal no puede salir de él sin vocación de Dios; y con todo eso, después de haber salido, vuelve á él por su malicia, ó negligencia.
D. Si la vocación de Dios puede ser, y es para otros estados, ¿cómo se pone solamente cuidado en averiguar, si hay vocación de Dios para ser Religioso, y apenas,  sin apenas se atiende, á si hay vocación de Dios para otros estados embarazosos, y aun peligrosos para conseguir la salvación?
M. Así sucede: pero el mundo cuando interviene el interés de una prebenda, ó beneficio, de un matrimonio ventajoso, ó de algún empleo honroso, solo atiende á la utilidad temporal, y no á si conviene para la salvación. En tales casos no se repara en peligros, y á nadie -se envía al Confesor, pida á Dios, para que consulten su vocación, como se envía á
los que quieren entrar en Religión. Pero ya se conoce bien que ésta es una máxima , ó modo de proceder de los muchos que inspira la carne , y sangre , el interés , la codicia , y ambición; y de ningún modo la fe , la razón , ni la Ley de Dios; y así , mucho desatinará quien se gobierne por las leyes del mundo, como dixo Dios á Santa Teresa.


D. Según lo dicho me parece, que el examinar tanta
al que quiere entrar en Religión , el aconsejarle ;que lo consulte
mucho , y hacerle otras advertencias con los que le intimidan , son clamores mal fundados , y que no hay tanta necesidad de consejos , como dicen.
M. Siempre es justo tomar consejo en las cosas de entidad pero quando el llamamiento interior es repetido , y constante hacia cosa santa , y buena , como es entrar en Religión , hay poco que dudar , sí no se mezcla algún motivo bastardo , ó temporal, según la doctrina de la Santa-Madre Teresa. Os resumo para mayor satisfacción vuestra , lo que dice el Angélico
Doctor Santo Tomás y que propone-, y resuelve determinadamente esta cuestión; es á saber : es laudable que alguno entre en Religión , sin consejo de muchos , y sin prolija deliberación. Responde el Santo: que la mucha deliberación y consejo de muchos se requiere en las dudas grandes; no en las cosas ciertas. Que para entraren Religión se pueden considerar tres cosas : la primera es la- Religión, por lo que es en sí misma  y por esta parte es sin duda , que es mejor ser
Religioso : la segunda es , si tendrá el sujeto bastante animo, y espíritu para cumplir con las obligaciones del estado  y en esto tampoco se debe dudar , dice el Santo, porque nadie debe fiarse de si, sino de Dios , en quien debe poner su confianza, según lo que dice el Profeta : “Qui sperant In Domino mutabunt fortitudinem”. Pero si la dificultad está , en que el sujeto se halla con alguna enfermedad , ó gravado con deudas , ó con otras obligaciones, en tales casos debe tomar consejo, de quienes puedan aprovecharle , y no impedirle, sin pararse en prolijas deliberaciones , como decía San Jerónimo á Paulino ; que no se detuviese á desatar dificultades, sino que las cortase; Festina queso te haeretici in Salo navícula funen magis praescinde , quam solve. La tercera cosa que se ha de considerar es, quál Religión le será más conveniente; y sobre esto puede aconsejarse, con quienes no le impidan su proposito. Esto dice el Angélico Maestro á la question propuesta , poco conforme á los temores , y argumentos, que se hacen en el siglo , fundados en pasages de la Sagrada Escritura mal entendidos, á los que responde el Santo con su acostumbrada solidez. Y es mucho de notar la repetida advertencia suya , de que se tome consejo de quienes aprovechen, y no impidan ; que es lo mismo que decir , de quienes reflexionen sobre ello con Juicio , y discreción ; y no con quienes le aparten de su intento por poco afectos á la Religión, ó por miras temporales.
D. Supuesto lo dicho, hallo, que se yerra mucho en esto; y también infiero, que no será lícito disuadir á alguno, de que sea Religioso , sin graves , y justificadas causas. Pero ignoro, y dudo, si será también ilícito persuadir, a quienno tiene inclinación , que tome el hábito.
M. Aunque se yerra mucho en poner tantos temores , á los que intentan entrar en Religión , sin distinción de personas, y sin examinar sus fines; necesitan las Religiones no poco cuidado en averiguarlos , para no admitir los que no tienen vocación alguna ; y mucho mas , quando se puede presumir, que los pretendientes se mueven por algún fin temporal de mejores , y más seguras conveniencias ; ó por la inclinación que tienen á un hermano, tío, pariente , ó amigo Religioso, porque estas vocaciones de sangre , ó heredades nunca servirán de provecho á las Religiones.  En quanto á la ilación que hacéis, de que no será lícito disuadir la entrada Religión , respondo , que ni el disuadir , ni el persuadir es lícito , si se hace algún genero de violencia. Y así el Santo Concilio de Trento excomulga á los que obligaren alguna muger , no solo á tomar el hábito, sino á entrar i vivir precisamente en un monasterio y también excomulga a los que hicieron lo mismo con los varones , porque deben tener mayor resolución , bien se dexa conocer , que sea ilícito hacerles fuerza; pero no habiendo esta , ó algún engaño , será laudable el persuadir, que se entre en Religión , como dice Santo Tomas.


Instrucciones por un monje profeso del Monasterio de San  Salvador de Celanova (1785).


 Fr, Benito Uría osb.

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