domingo, 10 de marzo de 2013

Mártires de la Tradición


Un monje mártir del Pueyo con los escolanes

Recuerdo algo de todos conocido al evocar el origen de esta fiesta en una carta de S.M. D.Carlos VII al Marqués de Cerralbo del 5 de noviembre de 1895 en la que se proponía honrar «a los mártires que desde principio del siglo XIX han perecido a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey, en los campos de batalla y en el destierro, en los calabozos y en los hospitales». Desde entonces, la fiesta nacional en honor a los Mártires de la Tradición se sumaba, a un calendario muy heterogéneo de festividades carlistas en el que, junto a fiestas locales y religiosas, se hallaban los aniversarios de la familia real o el recuerdo de algunos hechos vinculados a las campañas militares.
1. Los historiadores llaman la atención sobre el momento en que tuvo lugar: muy lejos quedaban las primeras luchas, la Guerra de los Siete Años, incluso de la última guerra habían pasado más de dos décadas cuando el siglo estaba concluyendo. Pero los carlistas eran muy conscientes de que su ideario y su resistencia se habría ido disolviendo si no fuera por el cimiento de sangre sobre el que se hallaba asentado. En una carta de Francisco Martín Melgar al marqués de Cerralbo (Venecia, 25 de abril de 1890) se afirmaba:
«Lo que le ha dado hervor y actividad es la muerte en el campo de batalla del padre de éste, el fusilamiento de la madre del otro, los balazos que enseña con orgullo el abuelo del de más allá, los relatos marciales escuchados en las noches de invierno por niños que se comían al narrador con los ojos y cuyos corazoncitos rompían el pecho con la esperanza de que algún día serían grandes y harían hazañas como aquéllas».
75 años nos separan a nosotros de la última vez que los carlistas salieron a los frentes de combate para defender sus sagrados ideales en la Cruzada de 1936. Millares y millares de voluntarios, millares y millares de requetés, se lanzaron a luchar y a morir. Se cubrieron de Gloria en todos los campos de Batalla, en todos los frentes, y de ellos nacieron los Heroicos Tercios de Requetés.
Los héroes y los mártires andaban tan de la mano, que muchas veces las fronteras entre ambos se difuminan. Sabido es que el Alzamiento falló en muchos sitios y quedaron sujetas al dominio del Frente Popular zonas donde había muchos requetés como Cataluña, Valencia o el Maestrazgo. Allí, y en toda la España roja, los carlistas fueron perseguidos, martirizados, fusilados…En todos ellos se cumple la frase de la Ordenanza del Requeté: «Ante Dios, nunca serás un héroe anónimo»
2. «Que la conmemoración de nuestros mártires -afirmaba don Carlos en el texto citado- no se limite a satisfacer una necesidad del corazón y una deuda de gratitud». En su intención estaba también la idea de que los actos de homenaje debían servir para fortalecer los vínculos de las jóvenes generaciones con las anteriores compartiendo un referente común en el pasado. «Sed siempre y en todo dignos de nuestros antepasados, y mantened la fe y los principios que ellos defendieron», afirmaba don Carlos en un autógrafo dirigido a la juventud carlista de Barcelona.
En una palabra, la fiesta de los Mártires de la Tradición –además de honrarles a ellos y de pedir por el eterno descanso de sus almas- trata de unir saltando por el arco del tiempo, a ellos con nosotros. A los que ofrecieron sus vidas por Dios, por la Patria y por el Rey legítimo con los que nos honramos de continuar su obra en las circunstancias que nos ha tocado vivir. Quedando así enlazados unos con otros en larga cadena no solo de nostalgias sino, sobre todo, de esperanzas.
«Vosotros –decía D.Carlos VII en su Testamento político- podéis salvar a la Patria, como la salvasteis, con el Rey a la cabeza de las hordas mahometanas y, huérfanos de Monarca, de las legiones napoleónicas. Antepasados de los voluntarios de Alpens y de Lácar eran los que vencieron en las Navas y en Bailén. Unos y otros llevaban la misma fe en el alma y el mismo grito de guerra en los labios»
Ellos dieron su vida ante todo por una afirmación del Reinado social y eterno de Jesucristo. Muchos murieron gritando ¡Viva Cristo Rey! como su última jaculatoria. Proclamación, rubricada con su propia sangre, de la realeza y soberanía de Jesucristo sobre los individuos, las familias y las naciones. Grito triunfal de la buena muerte. Fórmula fecunda de la paz cristiana que en la verdad ilumina, en la justicia repara y en la caridad edifica.
A nosotros corresponde hoy, siguiendo sus pasos, “asegurar la supremacía de ciertos valores morales que condicionan por voluntad de Dios el ejercicio de la soberanía, a los que todo sistema de participación debe subordinarse y a los que la autoridad social debe servir y tutelar por encima de las variables corrientes de opinión”. No caigamos en la trampa de los que llevan la etiqueta de “cristianos” y después, en su actuación política “no toman en realidad de la doctrina cristiana más que elementos parciales y coincidentes con el liberalismo agnóstico y apenas cuidan en la vida pública los valores cristianos más sustantivos” (Mons. Guerra Campos).
En este día, fiesta de nuestros Mártires, por su memoria sagrada, renovamos el juramento de serles fieles, de ser fieles a los principios que ellos defendieron, a los principios por los cuales murieron, ofreciendo su vida con la esperanza de que su sacrificio heroico germinara en el suelo español.
Padre Ángel David Martín Rubio
Fuente: Tradición Digital

sábado, 9 de marzo de 2013

PROPUESTAS



1. En Francia :

- Abadía Santa María Magdalena de Le Barroux (monasterio que depende de la Santa Sede).  noviciat@barroux.org


-Abadía San José de Clairval (derecho diocesano) aunque todo el oficio y la misa es en latín, por petición de su obispo, la misa conventual se celebra según la reforma aprobada por Pablo VI.

También están Fontgombault y sus fundaciones en Francia y Estados Unidos.
http://fontgombault.pagesperso-orange.fr/abbaye.htm


2. En Italia:
-Benedictinos de Nursia. Comunidad internacional fundada por el P. Cassian Folsom.

http://osbnorcia.org/

-Benedictinos de la Inmaculada (Villatalla).
 Esta comunidad fue fundada por dos monjes procedentes de la Abadía de Le Barroux (Francia), a petición de Monseñor Mario Oliveri, obispo de Albenga-Imperia.


http://benedettini-immacolata.blogspot.com.es/
3. En España:
-Santuario de Valdejimena (Salamanca). Allí vive como ermitaño benedictino el padre Francisco,  celebra con cierta frecuencia la Santa Misa Tridentina.





- Nueva comunidad benedictina en formación. Misa y oficio benedictino en latín, siguiendo el modelo de los antiguos monasterios españoles y espiritualidad eremítica.



vocacionextraordinaria@gmail.com




domingo, 3 de marzo de 2013

Abadía de San José

La Abadía de San José de Clairval es una abadía benedictina situada en Flavigny-sur-Ozerain. Fundada en 1972, la abadía no tiene ninguna relación directa con la abadía de Flavigny , esta última ya no está ocupada por los monjes desde la Revolución Francesa. Debido a su orígen en la congregación olivetana, los monjes llevan el hábito negro y la cogulla blanca.

   
                               

San José de Clairval fue fundado en 1972 por Dom Augustin-Marie Joly . Originalmente fundado en Suiza, Clairval , la abadía  se trasladó a Flavigny en 1976. En recuerdo de este periodo, la comunidad ha mantenido el nombre de Clairval.
En ese momento, los monjes de Flavigny celebraban la Misa de San Pío V y Mgr.  Lefebvre ordenó a sus sacerdotes. Esta comunidad nunca ha tenido relaciones canónicas con la FSSPX . Los contactos se establecieron con la diócesis de Dijon y la comunidad se reconoce como un monasterio de derecho diocesano, el  2 de febrero de 1988.
En 1992, el monasterio fue erigido en abadía a petición de la Santa Sede . Ahora cuenta con cincuenta miembros.
Todos los oficios son cantados en gregoriano.
Misa de Pascua    El escultor
Desde su fundación, y fiel a su carisma propio, la abadía ofrece retiros regulares para hombres, los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola . Estos retiros se suelen realizar en cinco días, de acuerdo con el método del Padre François de Paule Vallet (1883-1947).
Los hombres también pueden hacer estancias individuales en la hospedería  y recibir orientación espiritual.
Trabajo para los iconos   Taller de Iconos
Cada cinco semanas, la abadía escribe una carta en seis idiomas. Puede recibir gratuitamente por correo electrónico o postal registrandose en el sitio web de la abadía. Por lo general, la vida de un santo .

Abades :
·         Dom Augustin Marie Joly, 1992-1998, murió el 16 de enero 2006
·         Dom Antoine Marie Beauchef 1998 -?

sábado, 2 de marzo de 2013

De la carta del RP Dom Jehan a Mgr. Oliveri




Benedictinos de la Inmaculada

...Nuestro apego al rito tradicional es una unión de la fe y del amor que, parecida a la unión conyugal, nos obliga a una fidelidad exclusiva. Supone y pone de manifiesto una teología y una pastoral que no pueden concordar con una liturgia que da la espalda a Dios en el diálogo y el “estar juntos”.

“La reforma litúrgica, reconocía ya el Cardenal Ratzinger, ha causado daños sumamente graves para la fé” (La mia vita, ed. San Paolo, Roma, 1997). La denunciación y el derribo por Benedicto XVI del tabú del “conciliarmente correcto” o del “espíritu del Concilio” poco a poco liberan los espíritus, y cada vez más Pastores y teólogos reconocen públicamente las carencias y ambigüedades doctrinales del N.O.M. Ahora bien, como lo recordaba Juan Pablo II, “la Eucaristía es un don demasiado grande como para poder soportar ambigüedades y reducciones” (Ecclesia de Eucaristía, n° 10).

Este es el drama que vive la reacción tradicional : mientras quiere conservar la unión jerárquica deseada por el Señor, se niega a vincularse a un rito en el que, aunque sea válido y legal, no reconoce el testimonio auténtico de una fe sin equívoco. El Cardenal Ratzinger se daba perfecta cuenta de ello cuando escribía en su autobiografía : “Estoy convencido de que la crisis de la Iglesia que vivimos hoy se debe en gran parte a la desintegración de la liturgia”. ¿No es esta la razón fundamental por la que el Papa mismo aspira a reformar la reforma litúrgica sobre el modelo de la misa de siempre?

Es verdad que este grave fallo de la liturgia actual, incluso cuando la celebran con la dignidad requerida, no resulta siempre ni fácilmente perceptible a los espíritus teológicos puesto que el lenguaje de la liturgia no es el de la doctrina. Esta manipula los conceptos, aquella los signos. Esta se dirige a la inteligencia, aquella al ser humano entero, cuerpo y alma. « La liturgia », decía Péguy, « es teología relajada ». Si la liturgia es obra de la fe de nuestros Padres, es por consiguiente su expresión y su depositaria. Todo lo que contraría el sentido litúrgico tradicional es al menos equívoco. A título de ejemplo, el contra-altar al revés hiere instintivamente la piedad litúrgica. Solo conozco un obispo – esto le honra, Monseñor – que haya pedido a sus sacerdotes que quiten la mesa colocada delante del altar. La orientación litúrgica significa en efecto que el culto que rendimos es primero para el honor y la gloria de Dios, y no una autocelebración de la asamblea que, diálogo obliga, necesita colocar el crucifijo de lado ; en el centro molestaría. La liturgia que recibimos de toda la tradición dos veces milenaria de la Iglesia es Opus Dei y no opus hominum, una liturgia que viene de Dios y no una liturgia “fabricada” como lo escribía el Cardenal Ratzinger.




La mentalidad tradicional, aún reconociendo la validez y la legalidad eclesial del N.O.M., no encuentra en él la plena expresión de su fe. Tal es la razón profunda de su alejamiento con respecto a él y de su rechazo instintivo de emplearlo. La concelebración, ni obligación jurídica ni siquiera necesidad teológica, no le choca como tal. En nuestra época donde se experimenta una particular necesidad de sentirse juntos expresa, es verdad, un vínculo fraternal entre los sacerdotes que es un signo de comunión ecclesial. Lo que rechaza la mentalidad tradicional es más el rito que la concelebración misma. Sin embargo, prefiere y con mucho la forma más antigua con diácono, sub-diácono, ministros inferiores, que pone de manifiesto una comunión jerárquica más expresiva de una sana eclesiología que una comunión igualitaria, influenciada por la mentalidad democrática de la sociedad.

Dom Gérard, nuestro fundador, compenetrado como Dom Guéranger con la idea litúrgica, escribía en una de sus numerosas obras sobre este tema : “La Iglesia, Esposa y Cuerpo místico de Cristo, es la más diversificada, la más estructurada, la más jerarquizada sociedad que existe : desde la cumbre hasta la base todo en ella lleva el sello de una jerarquía sagrada dimanada de su centro vivificante. Esta Iglesia celestial, integrada por ángeles y elegidos que nuestros pintores primitivos representaron con los ojos muy abiertos, las manos juntas y colocados en orden alrededor del Cordero, desde los grandes Serafines hasta las almas del Purgatorio que suben a tomar sitio entre los innumerables coros, ella es nuestra verdadera patria, y viéndola esbozarse delante de nuestros ojos hacemos el aprendizaje de la eternidad.” (La Sainte liturgie, éd. Sainte-Madeleine, p. 59-60, Le Barroux, 1982.)


Fr. Jehan, mbi

Anexo:

“¡ Que me importa el pasado por el pasado ! exclamaba Gustave Thibon ¿no ven ustedes que cuando estoy llorando por la ruptura de una tradición, estoy pensando sobre todo en el futuro? Cuando yo veo pudrirse una raíz, tengo piedad de las flores quienes mañana se secaran por falta de savia. Tales son para nosotros las razones de mantener ardientemente las formas las más sagradas de la liturgia católica”.

Sobre la Sagrada Comunión



En la Santa Misa del Corpus Christi, celebrada en San Juan de Letrán, el Vicario de Cristo distribuyó la Sagrada Comunión a los fieles, quienes la recibieron de manos del Papa arrodillándose en el reclinatorio.
En distintas ocasiones la Sagrada Congregación del Culto divino ha recordado que la práxis de recibir la Sagrada Comunión de rodillas no ha sido abolida por la Iglesia. Los fieles tienen derecho a recibir la Sagrada Comunión arrodillados. Las Conferencias episcopales de los distintos países puden permitir recibir de pie, pero en ningún caso puden prohibir recibir de rodillas. Así lo ha manifestado reiteradamente la Sagrada Congregación. La norma es tan clara que no cabe lugar a equívocos.
En el uso ordinario se puede comulgar tanto de pie como de rodillas y asiste a los fieles el derecho de elegir la forma de hacerlo. En el uso extraordinario se comulga siempre de rodillas, excepto en el caso de impedimento físico, por enfermedad, o por razones de edad, etc.
Sin embargo, en el uso ordinario a menudo no se facilita el que los fieles puedan ejercitar este derecho que les asiste. Siempre que se distribuye la Sagrada Comunión debería hacerse en el comulgatorio, y allí donde no lo hay se debe disponer un reclinatorio para que los fieles que lo deseen no se vean impedidos de poder recibir al Señor estando arrodillados. La negativa a usar esta medida tan sencilla puede ser signo de una actitud despótica y de una carga ideológica negativa y para nada coherente con la misión sacerdotal.
La rapidez no es un argumento válido en cuestiones litúrgicas. ¿Por qué han de verse obligados los fieles a arrodillarse en el suelo en medio de una fila? ¿En nombre de quién se les priva de manifestar su adoración al Señor antes de recibirlo, utilizando un gesto que es coherente con la tradición multisecular de la Iglesia y reconocido como un derecho por la Sede Apostólica?
A los que opinan que no hay que hacerse problema por esto, les sugerimos que efectivamente no hay porque hacerse problema, por lo cual a partir de ahora que se arrodillen todos para recibir la Sagrada Comunión. ¿Hay problema?
"El Señor, por la voz de su Vicario en la tierra nos ha llamado a emprender la Nueva Evangelización, es decir, a vivir orientados hacia Dios. Y eso no es posible si no buscamos la inspiración, la fuerza, la energía y la gracia allí donde está. ¿Y donde está? En la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
Sí, cada vez que acudimos al altar de Dios estamos al pie de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, que es la fuente de todas las benciones.
Y precisamente este rito gregoriano, este uso extraordinario de la Santa Misa, nos entra por todos los sentidos indicándonos la necesidad de vivir orientados hacia Dios: las posturas y gestos del sacerdote celebrante, la música deliciosa y casi angélica, los signos de adoración, el silencio, la belleza de las oraciones... Todas esas cosas que el Espíritu Santo ha ido inspirando a lo largo de los siglos y que son el gran tesoro que la Iglesia conserva. Por todos los sentidos de nuestro cuerpo esta Santa Misa nos está como atrayendo, arrastrándonos como un imán, orientándonos hacia Dios"...
Enamoráos de la Santa Misa, amad la Santa Misa. Sumáos a esta renovación que el Papa Benedicto XVI ha comenzado. No os preocupéis de esas cosas tan superficiales que a menudo se dicen: "Es que voy a la Misa en latín y no entiendo, no comprendo..."
¿NO COMPRENDES? ¿Y QUÉ HAY QUE COMPRENDER? QUE AHÍ ESTÁ DIOS MURIENDO POR TI. QUE SE OFRECE POR TI. QUE AHÍ ESTÁ DIOS RENOVANDO SU PASIÓN. QUE TÚ ESTÁS AHÍ UNIÉNDOTE AL SACERDOTE Y UNIÉNDOTE A LOS ÁNGELES Y A LOS SANTOS. UNIÉNDOTE A JESUCRISTO, SUMO SACERDOTE, ADORANDO A DIOS, ALABANDO, DÁNDOLE GRACIAS, PIDIENDO PERDÓN DE TUS PECADOS, OFRECIENDO TODOS TUS TRABAJOS PARA LA EXPIACIÓN DE LOS PECADOS DEL MUNDO.
¿QUÉ MÁS QUIERES ENTENDER? SI NO HAY NADA MÁS QUE ENTENDER..."

P. Manuel María de Jesús

El Motu Proprio


la Carta del Papa que acompaña al "Motu Proprio" sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970, Su Santidad señala que "se han dado reacciones muy divergentes, que van desde una aceptación con alegría a una oposición dura".
A día de hoy los medios continúan haciéndose eco de las distintas manifestaciones y posicionamientos ante el Motu Proprio.
Desde un posicionamiento genuinamente católico no puede menos de llamar la atención la actitud de oposición en la que persisten algunos miembros de la Iglesia, incluídos algunos exponentes de la jerarquía. Estos, sin pudor alguno, airean a los cuatro vientos su intransigencia, lo que evidencia, una vez más, que "no hay nadie más sectario que un liberal".
Resulta muy clarificador el hecho de que estos mismos no han mostrado ni muestran el mismo celo, ni la misma vehemencia ante la situación que también el Papa describe en la Carta que nos ocupa:"En muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que éste llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad, lo cual llevó a menudo a deformaciones de la Liturgia al límite de lo soportable. Hablo por experiencia porque he vivido también yo aquel período con todas sus expectativas y confusiones. Y he visto hasta qué punto han sido profundamente heridas por las deformaciones arbitrarias de la Liturgia personas que estaban totalmente radicadas en la fe de la Iglesia".
Respecto a esta cita tendríamos que decir que el Santo Padre se muestra en ella excesivamente indulgente, siendo consciente de ello con toda probabilidad, porque a día de hoy son muy numerosas las ocasiones en las que las deformaciones de la Liturgia superan con creces el límite de lo soportable. Véanse las innumerables muestras de ello en fotografías y vídeos que circulan por internet.
Es realmente grotesco que a estos que se les ponen los pelos de punta por la celebración de la Santa Misa conforme al Misal de 1962, se queden tan repeinados ante semejantes bodrios, que en muchos casos son verdaderas profanaciones y sacrilegios.
Es bueno el debate surgido. Es clarificador. Al menos así "quedan al descubierto los pensamientos de muchos corazones". Mientras el Papa trabaja por la unidad y por la paz -también litúrgica-, en el seno mismo de la Iglesia se levantan voces de corazones que permanecen cerrados a la llamada del Padre común:
 "Nuestro corazón se ha abierto de par en par. No está cerrado nuestro corazón para vosotros; los vuestros sí que lo están para nosotros. Correspondednos; ...abríos también vosotros". "ABRAMOS GENEROSAMENTE NUESTRO CORAZÓN Y DEJEMOS ENTRAR TODO A LO QUE LA FE MISMA OFRECE ESPACIO".

Pablo VI oficiando la Santa Misa

No deberían pasarnos desapercibidas dos anotaciones de Benedicto XVI en la Carta a los obispos: el Missale Romanum, publicado con la autoridad del Papa Juan XXIII en 1962, fue utilizado durante el Concilio, lo cual echa por tierra su "anticonciliaridad". Pero es que, además, el mismo Papa, en otro párrafo, nos recuerda que
 "en la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial".
De esta manera el Romano Pontífice asesta un golpe mortal a la idea de una pretendida "Iglesia nueva"o "Iglesia posconciliar", en oposición a una supuesta "Iglesia vieja" o "Iglesia preconciliar", a la que el Concilio habría dado muerte y enterrado solemnemente. No hay dos Iglesias, sino una sola Iglesia de Jesucristo, la única y la misma en el transcurrir de los siglos, sin rupturas.
La segunda anotación, no menos importante y significativa, es la siguiente:
 "quisiera llamar la atención sobre el hecho de que este Misal no ha sido nunca jurídicamente abrogado y, por consiguiente, en principio, ha quedado siempre permitido".
La pregunta que no podemos dejar de hacernos ante esta afirmación no es otra que ¿de dónde ha surgido, pues, tanta guerra, tantos sufrimientos espirituales y morales, e incluso tan escandalosas persecuciones contra los hermanos en el seno mismo de la Iglesia?... ¿De qué manera se ha ejercido la autoridad en este último período de la historia de la Iglesia? ¿ Llegó a ser suplantada la autoridad por el autoritarismo?...



Vengamos al presente y, de la mano de Benedicto XVI, dispongámonos a servir a la Iglesia y a trabajar por la extensión del Reino de Cristo, teniendo en cuenta:
1."Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto".

2."Se ha visto claramente, que también personas jóvenes descubren esta forma litúrgica, se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, particularmente adecuada para ellos, de encuentro con el Misterio de la Santísima Eucaristía".

3."Se expresó el temor de que una más amplia posibilidad de uso del Misal de 1962 podría llevar a desórdenes e incluso a divisiones en las comunidades parroquiales. Tampoco este temor me parece realmente fundado".

4."No se quita nada a la autoridad del Obispo cuyo papel será siempre el de vigilar para que todo se desarrolle con paz y serenidad".

"Cada uno ha de vivir y expresar que es consciente de encontrarse en toda celebración ante la majestad infinita de Dios, que llega a nosotros de manera humilde en los signos sacramentales(...)
Recibir la Eucaristía significa adorar al que recibimos.Precisamente así, y sólo así, nos hacemos una sola cosa con Él y, en cierto modo, pregustamos anticipadamente la belleza de la liturgia celestial".
-Sacramentum Caritatis-
P. Manuel María de Jesús

La Misa en Latín


1. ¿Por qué razón en la Santa Misa se emplea el latín?
La Misa en latín con frecuencia se denomina “Misa Tridentina", en referencia al hecho de que fue codificada por San Pío V poco después del Concilio de Trento (1545-1563), de donde proviene el término “Tridentino.” Contrario a lo que algunas personas piensan, San Pío V no creó una nueva Misa, sino unificó toda la Liturgia existente: Ordenando y estructurándola bajo un “Ordo,” de tal manera; que toda la Liturgia de la Iglesia permaneciera sin mutación con el correr de los Siglos. Su Bula “Quo Primum Tempore” no solamente declaró que había que mantener la Misa permanentemente inalterable, sino también prohibió la introducción de nuevas Liturgias en la Misa. La Misa en Latín puede de hecho llamarse Misa de los Apóstoles, porque data del tiempo de Nuestro Señor y de los Apóstoles. Los pormenores de las primeras Liturgias se asemejan a la Misa en Latín en sus detalles esenciales.

2. ¿Originalmente en qué idioma se decía la Santa Misa en la Iglesia?
La Misa se decía originalmente en Arameo o Hebreo, puesto que estas eran las lenguas que hablaban Cristo y los Apóstoles; las expresiones: “Amen, Alleluia, Hosanna y Sabbaoth” son palabras Arameas que se mantuvieron y aun permanecen actualmente en la Santa Misa en Latín. Cuando la Iglesia se extendió por todo el mundo gentil en el Siglo I; adoptó el Griego en su Liturgia porque este era el Idioma común del Imperio Romano. El uso del Griego continuó hasta el siglo II y parte del siglo III. El Kyrie eléison, y el Símbolo Litúrgico IHS (deriva de la palabra Jesús en Griego) son una prueba viva del uso de este Idioma en la Liturgia de la Iglesia; pues permanecen aun en la Santa Misa en Latín. Las Misas Romanas iniciales se encuentran en los escritos de San Justo “que datan del año 150 del Cristianismo” y también en los de San Hipólito del “año 215.” El Latín finalmente remplazó al griego como lengua oficial del Imperio.

3. ¿Desde cuándo se usa el latín en la Iglesia?
Hacia el año 250 de la fundación de la Iglesia, la Misa se decía en Latín en la mayor parte del mundo Romano. Incluyendo las ciudades del Norte de África y de Italia, como Milán. La Iglesia en el Imperio Occidental adoptó el latín en la Misa al rededor del año 380 del Cristianismo. El Canon de la Santa Misa en latín, como lo conocemos actualmente, ya estaba completo para el año 399 del Cristianismo. El Latín dejó de ser lengua vernácula hacia los Siglos VII y IX; sin embargo, la Misa siguió ofreciéndose en Latín porque mucha de su Liturgia ya había sido creada en esa lengua. Los Santos Padres de la Iglesia, por entonces, no vieron razón alguna para adoptar las nuevas lenguas vernáculas que estaban en desarrollo al rededor del mundo conocido. Este fue un medio providencial; por que el latín, aunque lengua muerta, sirvió como medio de comunicación en la Iglesia y a través de los Siglos. Sin duda era este el medio por el cual, Dios prometiera en el santo Evangelio, que estaría con nosotros hasta el fin de los tiempos; esto es parte del Plan de Dios para preservar a su Iglesia hasta el final.

4. ¿Qué razones tuvo la Santa Iglesia para mandar que se oficiara la Misa en Latín?
El único objetivo de San Pío V al mandar codificar la Misa, no fue sino el de la unidad de la Iglesia, la única de las razones de peso; por la que se asegura la unidad en el culto católico y se evita la disparidad de rito, el único medio era la uniformidad en el idioma, y así se preservaría no solo de cisma sino también de los errores que pudieran ser introducidos. Mandó San Pío V fuese dicha, la Misa en lo que sería en adelante el idioma oficial de la Santa Iglesia: “El Latín.”

5. ¿Cómo asegurar la perpetuidad de los ritos católicos, a través de tanta diversidad de idiomas, naciones, costumbres y que además esas mismas diferencias cambiarían a través del correr de los años?
Las razones son evidentes, había que asegurarse de que el idioma que la Iglesia tomara como oficial, no fuera modificado a través de los tiempos y los lugares; pues la historia nos demuestra que los vocablos de los idiomas cambian de significado o se introducen modismos, por el habla popular con el tiempo.
Hasta los reformistas protestantes reconocen la conexión entre las enseñanzas de la Iglesia y la Misa. Lutero creyó que eliminando la Misa, podría derrocar al papado. El y otros reformistas protestantes se dedicaron a erradicar la noción del sacrificio de sus liturgias “reformadas.” Eliminaron los altares y los crucifijos, y las lecturas de las Escrituras y los sermones remplazaron el concepto de la Real Presencia de Cristo en el Sagrado Sacramento. Esto se fue haciendo gradualmente, para que los católicos quienes, después de todo, iban a las mismas iglesias y con frecuencia tenían los mismos pastores, difícilmente se dieran cuenta de que poco a poco se iban convirtiendo en protestantes.
La repuesta sabia de la Iglesia, a todas estas incógnitas preocupantes, las soluciona adoptando una lengua que en sí misma sea inalterable, inmutable en lo esencial de sus vocablos.
San Pio V

6. ¿Qué lengua entre el Griego, Latín, Hebreo y el llamado Siríaco-Arameo resolvía éstas incógnitas?
El Latín ofrecía esta garantía; es por eso que se mandó, se adoptase en toda la Liturgia de la Iglesia: “El Latín lengua muerta” a excepción de los ritos católicos que tuvieran más de 200 años de existencia. Son por estas razones y no por otras, por las que se dice la Misa en Latín (lengua muerta). Como no se habla actualmente como lengua vernácula de país alguno; las palabras en Latín no cambian de significado. Por ejemplo el idioma inglés será más fácil de entender, pero a causa del habla popular, los coloquialismos, y la influencia de los regionalismos, las palabras que usamos varían de significado de un sitio a otro y de un año a otro. Como lo dijo su Santidad Pío XII de feliz memoria: “El uso del Latín”es una señal hermosa y manifiesta de la unidad, así como un antídoto efectivo contra cualquier corrupción en la verdad doctrinal” (Mediator Dei).

7. ¿Qué podemos decir de las personas que objetan que hay dificultad actualmente para entender el latín por lo que les resulta aburrida la Misa?
Es evidente, están olvidando que el acto de Adoración Supremo (Misa) no es una reunión social que sirva para halagar a los sentidos ni mucho menos un estímulo para favorecer el sentimentalismo; muy al contrario es la “Aceptación de la soberanía infinita de Dios y de sus perfecciones con la sumisión absoluta de la criatura para con su Señor y Creador. Nos encontramos por desgracia en una situación en donde los modismos y costumbres en los Idiomas se suceden una y otra vez sin interrupción; de tal manera que al cabo de solo 2 o 3 años ya no tienen el mismo significado tal o cual palabra, la prueba esta en que experimentamos cambios en la forma de hablar de las generaciones pasadas a las actuales y sin embargo lo aceptamos gustosos. Entonces, ¿ Porqué no aceptar un Idioma que además de ser Mandado por la Iglesia Católica es a la vez una garantía de seguridad que preserva a nuestra Fe Católica de todo contagio de error y de corrupción?. Para los que se quejan de no entender el latín no es sino una manera fácil de justificar su falta de piedad y de Fe y por este motivo culpan a un Idioma que facilita la unidad de la Iglesia y que además a sido Inspirado por el Espíritu Santo y por eso se conforman con el progresismo religioso de los templos actuales; condenado por la Santa Iglesia.

8. ¿ Cuál es la manera Católica de guiarnos cuando asistimos los domingos a las Misas en latín?
Existe una diversidad de Misales que traen el texto en Latín y adjunto la traducción en el idioma de cada país; recordemos que el culto de “dulía que ofrecemos a los Santos” y el culto de “latría o de adoración que es el que se tributa solo a Dios” lo hacemos conforme lo manda la Santa Iglesia y que éste solo hecho debe bastarnos para satisfacer nuestras exigencias de entender el Latín, pues aunque por el oído no lo entendamos sabemos que adoramos a Dios de la manera como quiere ser adorado, del modo, forma y medida que el Espíritu Santo a proporcionado a su Iglesia. Sus Ministros lo entienden y nos trasmiten los sentimientos de la Iglesia en cada mínimo gesto litúrgico; y basta con que ellos nos expliquen con claridad cada parte del culto oficial de la Iglesia que es: “la Liturgia” y como consecuencia el Centro de ella “La Santa Misa.”

9.- ¿Cuáles son los fines de la Santa Misa?
Recordando nuestro Catecismo; los propósitos por los que se ofrece la Misa son:
1) Adorar a Dios como Señor y Creador
2) Darle gracias a Dios por todos los favores recibidos
3) Pedir a Dios que derrame sus bendiciones sobre todos los hombres
4) Satisfacer la Justicia de Dios por los pecados que se cometen.
La Misa es, aún más, la Adoración pública ofrecida por la Iglesia entera a Dios a través de Jesucristo, quién, como el Sumo Sacerdote Eterno se ofrece de nuevo a su Eterno Padre como lo hiciera en la Cruz. Él es el Cordero de Dios, la Víctima sin mancha cuyo sacrificio lava los pecados del mundo. La Misa, es entonces el cumplimiento de la profecía: “De Levante a Poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se sacrifica y se ofrece al Nombre Mío una ofrenda pura” (Mal. I, 11).

El Sacrificio de la Misa según los santos



El santo cura de Ars, San Juan María Vianney: “Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.
San Anselmo: “Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”

"La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz". (Santo Tomás de Aquino)

"El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote". (San Francisco de Asís)

"Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio". (Santa Teresa de Jesús)
En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, “¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.
"El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa". (San Alfonso de Ligorio) 



"Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa", (Padre Pío de Pieltrecina)
La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Angel lo que es la misa, y El les contestará, en verdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Angel, mil Angeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así". (Padre Pío de Pieltrecina)
"Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas. (San Lorenzo Justino)

"Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?". (San Leonardo de Port Maurice)
"Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ". (San Leonardo de Port Maurice)
San Leonardo de Port Maurice: “una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…
"Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda ". (San Felipe Neri)
"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella". (Santo Cura de Ars)
"Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible ". (San Pedro Julián Eymard)

"Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ". (San Bernardo)

"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa". (Santo Cura de Ars)

"La Misa es la devoción de los Santos". (Santo Cura de Ars) 
                                                                                                                                

"Cuando oigan que yo no puedo ya celebrar la Misa, cuéntenme como muerto". (San Francisco Javier Bianchi)

"La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido". (San Buenaventura)

"El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a
Dios, cuando nos presentamos como víctimas". (San Gregorio el Grande)

Cuando Santa Margarita María Alacoque asistía a la Santa Misa, al voltear hacia el altar, nunca dejaba de mirar al Crucifijo y las velas encendidas. Por qué? Lo hacía para imprimir en su mente y su corazón, dos cosas: El Crucifijo le recordaba lo que Jesús había hecho por ella; las velas encendidas le recordaban lo que ella debía hacer por Jesús, es decir, sacrificarse consumirse por El y por las almas.

"No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús". (San Andrés Avellino)

Stat Veritas

viernes, 1 de marzo de 2013

El equilibrio de la ortodoxia




"Es cierto que la Iglesia dijo a algunos hombres que lucharan y a otros que no lucharan, y es cierto que aquellos que lucharon fueron como rayos, y aquellos que no lucharon fueron como estatuas. [...] Y algunas veces esta mansedumbre pura y aquella también pura fiereza se encontraron y justificaron su alianza; se cumplía la paradoja de todos los profetas, y en el alma de San Luis, el león yacía junto al cordero. Pero hay que recordar que este texto se interpretó con demasiada ligereza. Constantemente aseguran, especialmente las tendencias tolstoyanas, que cuando el león reposa junto al cordero, se vuelve como un cordero. Pero esto es una brutal anexión e imperialismo por parte del cordero. Es simplemente el cordero absorbiendo al león en vez de ser el león comiéndose al cordero. El verdadero problema es: ¿puede el león descansar junto al cordero y conservar no obstante su soberana ferocidad? Éste es el problema que afrontó la Iglesia; éste es el milagro que consiguió.

Santo Tomás Becket
[...] Éste era el gran hecho de la ética cristiana: el descubrimiento de un nuevo equilibrio. El paganismo había sido como un pilar de mármol, recto porque tenía simetría en sus proporciones. El cristianismo era como una roca inmensa, irregular y romántica que, no obstante oscilar sobre su pedestal al menor contacto, por sus mismas exageradas excrecencias que se equilibran exactamente entre sí, queda entronizada en su lugar por mil años. En una catedral gótica, todas las columnas eran diferentes, pero todas eran necesarias. Cada soporte parecía un soporte accidental y fantástico; cada arbotante flotaba en el aire. Así, en la Cristiandad, los accidentes aparentes se equilibraban. Becket llevaba un cilicio debajo de sus ropajes de color dorado y carmesí, y es una combinación digna de ser tenida en consideración; porque Becket sacaba partido al cilicio mientras que la gente de la calle sacaba partido al dorado y carmesí. Al menos es mejor que el proceder de los millonarios modernos, que llevan negro y gris en el exterior para los demás, y guardan el oro cerca de su corazón. Pero el equilibrio no siempre estaba en el cuerpo de un hombre, como en el de Becket; el equilibrio frecuentemente estaba distribuido sobre todo el cuerpo de la Cristiandad. [...] Esto es lo que hace que la Cristiandad sea mucho más sorprendente y al mismo tiempo más interesante que el imperio pagano; tal como la catedral de Amiens no es mejor, pero sí más interesante, que el Partenón. [...]

Finalmente -y aquí está lo más importante- es precisamente esto lo que explica aquello que resulta tan inexplicable para todos los críticos modernos de la historia del cristianismo. Me refiero a las monstruosas guerras que surgen en torno de pequeños puntos de teología, los terremotos de emoción alrededor de un gesto o una palabra. Sólo era cuestión de una pulgada, pero una pulgada lo es todo cuando se está conservando el equilibrio. En ciertas cosas, la Iglesia no podía desviarse ni por un pelo si es que había de continuar su grandioso y atrevido experimento del equilibrio irregular. Si dejaba que una idea se hiciera menos poderosa, a su vez otra idea se haría demasiado poderosa. Lo que conducía el pastor cristiano no era un rebaño de ovejas, sino una manada de toros y de tigres, de ideales terribles y devoradoras doctrinas, cada una de ellas bastante fuerte como para convertirse en una religión falsa y arrasar el mundo. [...] El menor error introducido en la doctrina causaría inmensos trastornos en la felicidad humana. Una frase mal redactada sobre la naturaleza del simbolismo habría destruido las mejores estatuas de Europa. Un desliz en las definiciones y se detendrían todas las danzas, se marchitarían todos los árboles de Navidad y se romperían todos los huevos de Pascua. Las doctrinas debían ser definidas dentro de límites estrictos a fin de que el hombre pudiera gozar de las libertades humanas más generales. La Iglesia tenía que ser vigilante, aunque sólo fuera para que el mundo pudiera ser descuidado. 

Iconoclastia protestante


Ésta es la apasionante aventura de la ortodoxia. La gente ha caído en la costumbre tonta de hablar de la ortodoxia como de algo pesado, monótono y seguro. Y nunca hubo nada tan peligroso y fascinante como la ortodoxia. Era la cordura: y estar cuerdo es más dramático que estar loco. Era el equilibrio de un hombre conduciendo caballos desbocados, que parecía tumbarse aquí y desviarse allí, y no obstante, en cada posición conservaba la gracia estatuaria y la precisión aritmética. En sus primeros días, la Iglesia fue fiera y veloz detrás de cualquier corcel de guerra; sin embargo, es completamente antihistórico decir que se volviera loca en torno de una sola idea, como un vulgar fanaticismo. Se inclinó hacia la derecha y hacia la izquierda para sortear obstáculos enormes. A un lado dejó la mole inmensa del arrianismo, que apoyado por las fuerzas mundanas quería hacer demasiado mundano el cristianismo. Acto seguido se desviaba otra vez para evitar un orientalismo que lo hubiera dejado demasiado  poco mundano. La Iglesia ortodoxa nunca siguió la misma táctica ni aceptó las convenciones: la Iglesia ortodoxa nunca fue respetable. Habría sido mucho más fácil aceptar el poder terrenal de los arrianos. En el calvinista siglo XVII, habría sido mucho más fácil dejarse caer en el pozo sin fondo de la predestinación. Es fácil ser un loco: es fácil ser un hereje. Siempre es fácil dejar que el mundo se salga con la suya; lo difícil es mantener la cordura. Siempre es fácil ser un modernista, tan fácil como ser un snob. Ciertamente habría sido fácil caer en cualquiera de esas trampas del error y la exageración, que, moda tras moda y secta tras secta, fueron apareciendo en el camino histórico de la Cristiandad. Siempre es fácil caer: se cae en una infinidad de ángulos, y sólo en uno se está de pie. Haber caído en cualquiera de las modas pasajeras, desde el gnosticismo a la ciencia cristiana, ciertamente habría sido la opción obvia y dócil. Pero haberlas evitado todas ha sido una aventura vertiginosa. Y en mi visión veo a la carroza celestial que vuela tronando a través de las edades, veo a las aburridas herejías postradas, revolcándose, y veo a la salvaje verdad tambaleándose, pero erguida."

-G.K. Chesterton, Ortodoxia